Definición

Según la Comisión Brundtland, el capital medioambiental es el término que se utiliza para cuantificar todos los recursos de la tierra. Incluye combustibles fósiles, agua, suelo y minerales así como una serie de potencialidades o capacidades (agricultura, pesca, explotación forestal y energía renovable) también incorpora valores negativos como contaminación, población y desertificación.
Que este concepto cale en las conciencias de los individuos parece la única forma de valorar aquello que soporta la vida, nuestra vida y la actividad humana. Y por tanto de elegir aquellos caminos que constituyen una forma de desarrollo social y económicamente sostenible.
Una manera de lograr este objetivo, dada la escasísima concienciación del individuo medio, consiste en relacionar este capital medioambiental con algún tipo de capital económico, de tal forma que las repercusiones sobre este último de las variaciones de aquel fueran inevitables.
Se puede definir por tanto el capital medioambiental como la cuantificación económica variable, arbitraria,  y proporcional de todos los recursos y características naturales de un territorio
  • Se dice variable, puesto que las características medioambientales son variables en el tiempo dependiendo de la actuación de los seres humanos y de la propia naturaleza. Incluso las expectativas futuras o potencialidades, conceptos muy volátiles, son objeto de inclusión.
  • Es arbitraria, puesto que no es posible valorar económicamente la gran mayoría de estas características. Se efectúa esta valoración de una forma meramente instrumental.
  • es proporcional puesto que esa valoración que se ha dicho que es arbitaria, es sin embargo estricta en referencia a valoraciones similares de otros territorios de tal forma que un capital básico y arbitrario correspondiente a un territorio es distribuido proporcionalmente a las valoraciones de los distintos sub-territorios que lo componen.
Tomemos un ejemplo. Si estimamos 100 como el valor del capital medioambiental básico de la Región de Murcia en España, habremos de efectuar una distribución de dicha cantidad entre todos y cada uno de los municipios que componen la Región en función de las valoraciones que, utilizando exactamente los mismos algoritmos, se efectúen de las características medioambientales de dichos municipios. Después de un proceso de cálculo complejo, dicha estimación arrojará un resultado del tipo de:
  1. Abanilla:  0.084
  2. Abarán:   0.215
  3. Aguilas:   0.125
     ............................
     45  Yecla:     0.354
Un primer vistazo nos dará la importancia medioambiental de cada municipio en relación al total de la Región.
Otra repercusión inmediata: Actualmente existe una injusticia manifiesta al tener que soportar ciertos municipios la existencia de parques naturales,  ZEPAs, etc con escasas o inexistentes ayudas externas, abocándolos al uso de rendimientos turísticos no siempre respetuosos con el medio, mientras que otros municipios limítrofes, sin trabas proteccionistas, explotan libremente las capacidades económicas de sus territorios, aún a costa de los atractivos turísticos de los pueblos vecinos.
Si aplicamos el concepto de capital medioambiental podemos suponer que para corregir estos desequilibrios se destina una cantidad determinada por parte del Gobierno de la Región de Murcia. La cuantía sería arbitraria, en el sentido de que estaría en función del interés de dicha administración en la aplicación de políticas medioambientales y en el reparto de la carga de conservación del medio entre todas las localidades. Pero el reparto sería proporcional a los coeficientes anteriores que son dependientes de las características medioambientales de cada municipio. Parece evidente la incentivación que esto supondría para que las corporaciones municipales de la Región dediquen sus esfuerzos a fomentar un concepto de mayor respeto al medio y de sostenibilidad, incluso fomentando el mantenimiento y la creación de espacios verdes no protegidos.

El elemento fundamental para el desarrollo en implantación de este sistema de distribución de cargas y beneficios  es la creación de estos algoritmos incluidos en ponencias o protocolos con fijación previa de criterios generales y revisables temporalmente. Estos documentos y la necesaria creación de criterios previa es una labor transdisciplinar compleja, en donde han de estar representados:  Universidades, científicos y técnicos de todo tipo (desde biólogos, ecólogos, técnicos en medio ambiente e ingenieros hasta matemáticos  para la generación de modelos, etc)  Administraciónes, organizaciones no gubernamentales, representantes de organismos similares supraterritoriales, etc.

Puesto que los sistemas ecológicos no atienden a barreras políticas o sociales, la responsabilidad de mantener nuestros ecosistemas es cosa de todos y todos estamos obligados a soportar la carga y a ser recompesados por los esfuerzos de su mantenimiento.